El vidrio aislado de baja emisividad, abreviatura de vidrio aislado de baja emisividad, es un producto de vidrio de alto rendimiento que ahorra energía y está diseñado para optimizar el aislamiento térmico, reducir el consumo de energía y mejorar el confort interior en edificios residenciales, comerciales e institucionales. A diferencia del vidrio de un solo panel o del vidrio aislante estándar (IGU), combina dos tecnologías principales: una estructura de vidrio aislado y un revestimiento de baja emisividad (Low-E). La estructura básica consta de dos o tres paneles de vidrio flotado (o vidrio templado para mayor seguridad) separados por una cavidad o espacio de aire herméticamente sellado, que a menudo se llena con gases inertes como argón o criptón para minimizar la transferencia de calor. Uno o más paneles de vidrio están recubiertos con una película microfina y transparente de baja emisividad, generalmente hecha de óxidos metálicos (como plata, óxido de estaño u óxido de zinc), que refleja la radiación infrarroja (calor) de onda larga al tiempo que permite el paso de la luz visible. Este revestimiento actúa como barrera térmica: en invierno, refleja el calor interior hacia la habitación, evitando la pérdida de calor; en verano, bloquea la entrada del calor solar exterior, lo que reduce las necesidades de refrigeración. El vidrio aislado Low-E cumple con los estándares internacionales de eficiencia energética como EN 673 (para el rendimiento térmico del vidrio en aplicaciones de construcción) y ASTM E186/E198 (para la transmisión térmica de sistemas de ventanas), lo que garantiza un rendimiento constante en diferentes climas y tipos de edificios.